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EL OBISPADO DE CÁDIZ ES CONDENADO POR REPRESALIAR A UNA TRABAJADORA Y VULNERAR DERECHOS FUNDAMENTALES


La Sentencia de la que ha sido ponente un Magistrado de lo Social de Cádiz, con la intervención del Ministerio Fiscal, condena al Obispado de Cádiz y Ceuta por represaliar a una trabajadora y vulnerar sus derechos fundamentales.


En el juicio quedó probado que el Obispado vulneró derechos fundamentales de una trabajadora, “despidiéndola como un acto de represalia.


El Magistrado afirma en la sentencia que “dado que no se acredita causa alguna que justifique una decisión de despido, que se reconoce improcedente en el acto de juicio por el Obispado demandado, debemos presumir que el despido se produce como acto de represalia por las pugnas judiciales existentes entre las partes litigantes, más en concreto por los actos de la demandante impugnando la modificación de sus condiciones laborales y las de su marido impugnando la sanción en relación a unos actos llevados a cabo de manera unitaria por el referido matrimonio, supuesto en el cual se ha de concluir que se vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva del trabajador, garantía de la indemnidad, que debe determinar la calificación del despido como nulo, con la consiguiente estimación de la demanda en el sentido de declarar nulo el despido al tratarse de una represalia empresarial” por parte del Obispado hacia la trabajadora.


La sentencia insiste en que el despido obedeció a una represalia en toda regla contra la trabajadora y puso en riesgo su economía familiar: “represalia consistente en el despido, que influye directamente en la economía familiar del matrimonio al eliminar una de las fuentes de financiación de las cargas familiares de dicha unidad familiar, de modo que se puede afirmar que nos hallamos ante un despido motivado como represalia por el ejercicio de un derecho fundamental que es el de la tutela judicial efectiva en defensa de una de las fuentes de financiación de la unión matrimonial objeto de represalia.


El Magistrado afirma con contundencia que no hay otras razones que justifiquen el despido de la trabajadora del obispado que una represalia: “por lo demás, a mayor abundamiento, no existe el más mínimo motivo que pudiera explicar alguna otra motivación de un despido sin causa alguna que lo justifique, después de casi 20 años de prestación de servicios”.


El fallo de la sentencia condena al Obispado a la readmisión de la trabajadora represaliada.


La sentencia aún no es firme y puede ser recurrida por el Obispado condenado.



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